EL CUARTETO
Llamado también
cuartete, es una estrofa compuesta por cuatro versos endecasílabos que riman
siguiendo el esquema ABBA.
Nadie rebaje a lágrima
o reproche
esta declaración de la
maestría
de Dios, que con
magnífica ironía
me dio a la vez los
libros y la noche.
(Jorge Luis Borges)
EL SERVENTESIO O
CUARTETO ENDECASÍLABO CRUZADO
Es una estrofa de
cuatro versos endecasílabos con rima alterna consonante: ABAB.
El serventesio
castellano procede de Italia, que la recibió de los provenzales. Antes de
figurar como estrofa independiente, se la encuentra rematando los poemas
escritos en tercetos.
Hasta el siglo XVIII
no puede decirse que inicia a firme su vida autónoma en la poesía castellana,
no sólo como estrofa de versos endecasílabos, sino de todos los de medida
mayor.
El Modernismo y la
Generación del 27, tanto por influencia francesa como por amor a los primitivos
poetas castellanos, ensayó con profusión el serventesio alejandrino.
El dueño fui de mi
jardín de sueño,
lleno de rosas y de
cisnes vagos;
el dueño de las
tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en
los lagos.
(Rubén Darío)
Señor, ya me
arrancaste lo que yo más quería.
Oye otra vez, Dios
mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se ha
hecho, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos
solos mi corazón y el mar.
(Antonio Machado)
EL SERVENTESIO AGUDO
Se compone de versos
endecasílabos que riman en consonante, pero teniendo los versos pares agudos
con el esquema AB’ AB’.
Triste ciprés, que
entre las nubes meces
tu oscura cima y tu
letal verdor;
tú, que obelisco de
aflicción pareces,
al cielo eleva mi
infeliz clamor.
Una flor lloro que la Parca
dura
robó a mi seno en su
primer matiz;
un hijo tierno, flor
de mi ventura,
que voló al Cielo y me
dejó infeliz.
(Juan Bautista de
Arriaza)
EL TETRÁSTROFO
MONORRIMO O CUADERNA VÍA
Esta forma se compone
de cuatro versos alejandrinos, es decir, de catorce sílabas divididos en dos
hemistiquios de siete cada uno, en la que riman todos entre sí en consonante.
Es la forma más
antigua del cuarteto en la poesía castellana y fue empleada durante los siglos
XIII y XIV.
En esta estrofa
escribió sus poemas Gonzalo de Berceo y en ella se escribieron el “Poema de
Alexandre”, el de “Fernán González”, el de “Yusuf”, el de “Apolonio”, etc.
A fines del siglo XIV
se la encuentra por última vez en la poesía castellana, en el “Rimado de
Palacio”, de Pero López de Ayala.
Mester traigo fermoso
non es de juglaría
mester es sin pecado,
ca es de clerecía
fablar curso rimado
por la cuaderna vía
a sílabas cunctadas,
ca es gran maestría.
(Poema de Alexandre)
Quiero fer una prosa
en roman paladino
con el cual suele el
pueblo fablar a su vecino
ca non so tan letrado
por fer otro latino,
bien valdrá, como
creo, un vaso de bon vino.
(Gonzalo de Berceo)
LA COPLA, CUARTETA
ASONANTADA O TIRANA
Consta de cuatro
versos octosílabos en que riman los pares en asonante:
La guitarra que yo
toco
siente como una
persona:
unas veces canta y
ríe,
otras veces gime y
llora.
(Ventura Ruiz
Aguilera)
Hasta que el pueblo
las canta
las coplas, coplas no
son,
y cuando las canta el
pueblo
ya nadie sabe su
autor.
(Manuel Machado)
LA REDONDILLA
Llamada antiguamente
cuartilla, es una estrofa de cuatro versos octosílabos que riman en consonante
respondiendo a este esquema: abba.
Ven muerte tan
escondida,
que no te sienta venir
porque el placer de
morir
no me torne a dar la
vida.
(Lope de Vega)
Fui un día a la ciudad
y me volví al otro
día,
pues mi mejor compañía
es la mayor soledad.
(Ramón de Campoamor)
Cabe señalar que en el
siglo XVII la redondilla no designaba, como ahora, una estrofa de versos
octosílabos con rima abrazada consonante, sino que abarcaba a las quintillas
(redondillas de a cinco), coplas reales (redondillas de a diez), cuartetas o
coplas (variante con rima cruzada). En adelante, para cada tipo de redondilla
se utilizó el nombre de la métrica actual.
LA CUARTETA
Es una estrofa que
consta de cuatro versos de arte menor (generalmente octosílabos) de rima
consonante. En cuanto al esquema de su rima, es idéntica al serventesio.
Que me vendiste se
cuenta,
y añaden para tu daño,
que te dieron por mi
venta
monedas de desengaño.
(Ramón de Campoamor)
Guarde para su regalo
esta sentencia el
autor:
si el sabio no
aplaude, malo;
si el necio aplaude,
peor.
(Tomás de Iriarte)
LA ENDECHA
Se compone de cuatro
versos de seis sílabas métricas y rima asonante en los pares.
Cuando yo nascí,
era hora menguada,
ni perro se oía,
ni gallo cantaba.
Ni gallo cantaba,
ni perro se oía,
sino mi ventura
que me maldecía.
(Endecha anónima
anterior al siglo XV)
LA ENDECHA MIXTA
Se conforma de cuatro
versos de seis o siete sílabas métricas, alternando con versos de cinco.
Río de Sevilla
¡cuán bien pareces
con galeras blancas
y ramos verdes!
(Lope de Vega)
LA ENDECHA REAL O
ENDECASÍLABA
Consta de cuatro
versos: los tres primeros de siete sílabas métricas y el cuarto de once.
Esta forma poética fue
inventada por Pedro de Espinosa en su poema “Los montes que el pie se lavan”
Rompe el volante leño
los cristales
turquíes,
burlándose del Euro,
que más cojea cuanto
más le sigue.
Pintura de la noche
desde un crepúsculo a otro
Francisco de Trillo y Figueroa
Si alguna vez,
Euterpe,
mereció ser oída,
mi atención dedicada
al dulce acento de tu
heroica lira,
agora que entre
sombras
de verdades fingidas,
vacilando mi pluma,
ni vuela, ni desmaya,
ni se anima,
concédete a mi ruego,
oye mi voz propicia;
pulsa del marfil corvo
la cuerda antes rozada
que rompida.
Cantaré de la noche
las sombras
confundidas
en pálidos horrores,
silencio triste,
lúgubre armonía.
Cantaré de mi pecho
también las sombras
frías,
del ardor desaladas
que tanto alumbra la
memoria mía.(…)
Esta estrofa fue muy
cultivada también por Sor Juana Inés de la Cruz, pero construyéndola con
hexasílabos:
A la Asunción
La astrónoma grande,
en cuya destreza
son los silogismos
demostraciones todas y
evidencias,
La que mejor sabe
contar las estrellas,
pues que sus influjos
y sus números tiene de
cabeza…
LA SEGUIDILLA
Es una estrofa de
cuatro versos de tipo popular en los que los impares son de siete y los pares
de cinco sílabas (7a–5b–7c–5b). Riman los pares en asonante:
Hablaré en seguidillas,
verso de moda;
pues con esto me
excuso
de gastar prosa.
(Diego de Torres y
Villarroel)
De jorobas del cuerpo
todos se burlan.
¿Quién habrá que en el
alma
no lleve alguna?
(Ventura Ruiz
Aguilera)
LA SEGUIDILLA SIMPLE
ACONSONANTADA
No siempre la
seguidilla ha tenido la forma métrica de ahora. En la primera copla de
seguidilla de que se tiene noticia en la poesía castellana, el segundo y cuarto
verso son hexasílabos:
Tirte allá, que no
quiero,
mozuelo Rodrigo;
Tirte allá, que no
quiero
que burles conmigo.
(Anónimo)
Esta seguidilla fue
imitada por Álvarez de Gato en el siglo XV:
Quita allá, que no
quiero
falso enemigo;
quita allá, que no
quiero
que huelgues conmigo.
LA SEGUIDILLA
ARROMANZADA
Se trata de una
seguidilla simple que tiene la misma asonancia en los versos pares y que según
Domínguez Caparrós, en su “Diccionario de Métrica Española”, se trata de una
“innovación modernista que utiliza García Lorca”:
Esquilones de plata
llevan los bueyes.
–¿Dónde vas, niña mía,
de sol y nieve?
–Voy a las margaritas
del prado verde.
–El prado está muy
lejos
y miedo tienes.
–Al airón y a la
sombra
mi amor no teme.
–Teme al sol, niña
mía,
de sol y nieve.
LA SEGUIDILLA CON ECO
En el tercer verso de
una seguidilla simple se produce el eco repitiendo las últimas silabas:
De tu vista celoso
Anónimo
De tu vista celoso
paso mi vida,
que me dan mil enojos
– ojos
que a tantos miran.
Miras poco y robas
mil coraçones,
y aunque más te retiras
– tiras
flechas de amores.
Para que no nos falte
plata y vestidos,
las mugeres hagamos –
gamos
nuestros maridos.
¿Para qué quieres
galas
si honor pretendes?.
Mira que son las galas
– alas
para perderte.
Acostándose un Cura
muerto de frío,
dixo entrando en la
cama – Ama
veníos conmigo.
Las doncellas de ogaño
son como duendes,
que buscando
doncellas, – ellas
nunca parecen.
¿Como quieres, morena,
amor constante,
si tu de la mugeres –
eres
la más mudable?
¡Ay, no me deis más
penas
con vuestros celos,
que seréis mis enojos
– ojos
y no mis cielos!
LA SEGUIDILLA REAL O
GITANA
En la seguidilla real,
como la denomina Sor Juana Inés de la Cruz, o seguidilla gitana, como la llama
Augusto Ferrán, los versos primero, segundo y cuarto son hexasílabos, y el
tercero, de diez sílabas (a veces de once o doce). Aunque los versos
segundo y cuarto generalmente tienen rima asonante, ésta también puede ser
consonante:
Desde la mañana
hasta la alta noche
¡siempre luchando el
cuerpo ya viejo
con el alma aún joven!
(Augusto Ferrán)
Las que se publican
no son grandes penas.
Las que se callan y se
llevan dentro
son las verdaderas.
(Manuel Machado)
Pensamiento mío
¿adónde te vas?
No vayas a casa de
quien tú solías
que no pues entrar.
(Manuel Machado)
La seguidilla gitana
fue también conocida durante la mayor parte del siglo XIX como playera o
seguidilla playera.
Cabe destacar que el
vocablo playera no parece provenir de playa, sino de plañir; en consecuencia
una playera sería tanto como decir una plañidera o plañiera.
Otra cosa a destacar
es que su endecasílabo se conformaba generalmente con un hemistiquio inicial de
5 sílabas y otro final de 6.
La combinación 6–10
presenta también las siguientes variantes para la seguidilla real:
10A–6b–10C–6b:
Madroñeras, lentiscos
y jaras,
helechos y piedras,
madreselvas, zarzales
y brezos,
retamas escuetas.
(Gabriel y Galán)
6a–10B–6c–10B:
¿Qué somos? Aristas
que arrebata la brisa
fugaz.
Pasamos, pasamos,
como pasan las olas
del mar.
(Ricardo Palma)
EL CUARTETO LIRA
Es una estrofa de
cuatro versos que combina heptasílabos y endecasílabos, como todas las formas
aliradas introducidas en España por influjo de la literatura italiana. La
manera de combinarse los versos es variable; la disposición de las rimas, por
su parte, sigue dos esquemas fundamentales: bien riman primero y tercero,
segundo y cuarto, bien riman primero y cuarto, segundo y tercero. Lo normal es
el empleo de la consonancia, pero también hay ejemplos de cuarteto lira con
rima asonante. Esquemas posibles serían, por tanto: aBaB, AbBa, aBAB, AbAb,
aBbA, etc.
Amor, cuando yo pienso
en el mal que me das,
terrible y fuerte,
voy corriendo a la
muerte,
pensando así acabar mi
mal inmenso.
(Miguel de Cervantes)
¡Cuán solitaria la
nación que un día
poblara inmensa gente!
¡La nación cuyo
imperio se extendía
del Ocaso al Oriente!
(José de Espronceda)
EL CUARTETO LIRA
SUELTO
Es una combinación de
tres heptasílabos seguidos de un endecasílabo, pero sin rima.
Casi metamorfosis
Jorge Guillén
A la orilla del mar,
en una hermosa acera
de una gran avenida,
nos sorprendió un
suceso prodigioso.
Unos cerditos jóvenes
se deslizaban,
rápidos,
con sus motocicletas
en explosión jovial de
enorme estrépito.
Entre niños y ancianos
a la acera arrojaban
su estridencia unos
bultos
rollizos y
triunfantes, humanísimos.
Aquello no era magia
que un artista
inventase.
los cerdos,
insolentes,
expresaban,
históricos, su época. (...)
LA ESTROFA ALCAICA
La antigua estrofa
alcaica, forma métrica creada por el poeta griego Alceo, usada por Horacio y
renovada por Carducci constaba de cuatro versos sueltos: los dos primeros,
decasílabos compuestos (5+5) terminados en palabra esdrújula; el tercero
eneasílabo dactílico, y el cuarto, decasílabo simple trocaico o bien dactílico.
Al mirarte
Alberto E. Salas
Tuve al mirarte cariño
súbito,
máximas ganas de
estarme próximo
a ti como sombra
imantada,
¡como noche que abraza
su luna!
Eras el ángel del
rostro cándido,
ínclita rosa la más
purpúrea,
¡la poma selecta del
huerto
que cultiva tan sólo
el Señor!
Verte me hiciera
sentir por íntegro
férvida dicha, pasión
sin límites,
¡te quiero, mujer, que
ni otra
te arrancase jamás de
mi mente!
Mírame y nada de
hacerme tácitas,
mírame y sabe que tú
en mi espíritu
tendrás residencia
perpetua
¡donde amor para
siempre gozases!
Esta estrofa fue
modificada por el poeta Francisco de Medrano quien la presentó como un cuarteto
en el cual los dos primeros versos son endecasílabos y los dos últimos
heptasílabos (11A–11B–7b–7a):
Oda V (A Luis Ferri, entrando
el invierno)
¿Ves, Fabio, ya de
nieve coronados
los montes? ¿Ves el
soto ya desnudo?
¿Y, con el hielo
agudo,
los arroyos parados?
Llégate al fuego, y
quítame del'ante
esos leños mayores.
¡Oh, qué brasa!
¡Y qué a sabor las asa
Nise! ¡Y el Alicante
qué tal es! Come bien,
que están suaves
las batatas, y bebe
alegremente:
que no serás prudente
si necio ser no sabes.
Remite a Dios, remite
otros cuidados,
que Él sabe y puede
encarcelar los vientos
cuando más turbulentos
los mares traen
henchidos.
Huye saber lo que será
mañana:
salga la luz templada
o salga fría,
tú no pierdas el día,
no, que jamás se gana.
Y mientras no con
rigurosas nieves
tu edad marchita el
tiempo y tus verdores,
coge de tus amores,
coge las rosas breves.
(…)
Con el tiempo esta
estrofa sufrió otras modificaciones, no sólo en la eliminación de sus finales
esdrújulos, sino también en la medida y ritmo de sus versos: 11–11–11–5 y rima
asonante ABCb, en Unamuno; 11–11–11–4 y rima consonante ABAb, en Miguel Hernández;
11–11–7–11 y rima consonante en sus versos medios ABbC, en Jon Juaristi,
etc.
LA ESTROFA DE LA TORRE
Así llamada por haber
sido utilizada por primera vez en un par de poemas de Francisco de la Torre
(siglo XVI). Consiste en tres endecasílabos de ritmo regular y un heptasílabo
sin rimas. Posteriormente se le añadieron rimas, sobre todo en los versos
pares, y se ensayaron otras variaciones. Tuvo tal fortuna que se usó en
importantes poemas del siglo XVIII (Meléndez, Noroña) y XIX (Duque de Rivas,
Nicomedes Pastor Díaz).
Oda II
Francisco de la Torre
¿Tirsis? ¿ah Tirsis?
Vuelve y endereza
tu navecilla
contrastada y frágil
a la seguridad del
puerto; mira
que se te cierra el
cielo.
El frío Bóreas y al
ardiente Noto
apoderados de la mar
insana,
anegaron agora en este
piélago
una dichosa nave.
Clamó la gente mísera,
y el cielo
escondió los clamores
y gemidos
entre los rayos y
espantosos truenos
de su turbada cara.
¡Ay que me dice tu
animoso pecho;
que tus atrevimientos
mal regidos
te ordenan algún caso desastrado
al romper de tu
oriente!
¿No ves cuitado, que
el hinchado Noto
trae en sus remolinos
polvorosos
las imitadas mal
seguras alas
de un atrevido mozo?
¿No ves, que la
tormenta rigurosa
viene del abrasado
monte donde
yace muriendo vivo el
temerario
Encelado, y Tifeo? (…)
LA ESTROFA SÁFICA O
SÁFICO–ADÓNICA
Es un grupo de cuatro
versos en que los tres primeros son endecasílabos sáficos (es decir, con acento
de intensidad en la cuarta y octava sílabas o en cuarta y sexta) y el cuarto un
pentasílabo (o a veces heptasílabo) adónico (esto es, con acento en primera y
cuarta).
La poetisa griega Safo
(siglo VI a.C.) escribió en esta estrofa la oda que la ha inmortalizado; de ahí
el nombre de sáfica con que se la conoce.
La introdujo en la
poesía castellana don Esteban Manuel de Villegas con su famosa oda “Al céfiro”.
No quiere decir esto
que haya sido el primero en cultivarla, pues ese honor le cabe al arzobispo de
Tarragona, Antonio Agustín (1517–86), sino que el mérito de la composición de
Villegas hizo simpática la estrofa en que estaba escrita.
Sin embargo, no fueron
muchos los que entonces se ensayaron en ella, y hay que llegar a los
neoclásicos del siglo XVIII para hallarla en cierta abundancia.
Recogida por el
romanticismo (Zorrilla, Avellaneda, Bermúdez de Castro) se ensayó poco durante
el modernismo, aunque Unamuno la utilizó en sus experimentos métricos.
Al céfiro
Esteban Manuel de
Villegas
Dulce vecino de la
verde selva,
huésped eterno del
abril florido,
vital aliento de la
madre Venus,
céfiro blando;
Si de mis ansias el
amor supiste,
Tú, que las quejas de
mi voz llevaste,
oye, no temas, y a mi
ninfa dile,
dile que muero.
Filis un tiempo mi
dolor sabía;
Filis un tiempo mi
dolor lloraba;
quísome un tiempo, mas
ahora temo,
temo sus iras.
Así los dioses con
amor paterno,
así los cielos con
amor benigno,
nieguen al tiempo que
feliz volares
nieve a la tierra.
Jamás el peso de la
nube parda
cuando amanece en la
elevada cumbre,
toque tus hombros ni
su mal granizo
hiera tus alas. (…)
Al principio esta
forma poética no llevaba rimas, pero luego se renovó incorporándosela; incluso
Villegas hizo consonar el segundo verso con una palabra del interior del
tercero (rima interna), como en estas estrofas:
Oye, pues, huésped: yo
me voy siguiendo
no mi destino, no,
sino el preceto
justo y discreto de mi
dueño amado,
siervo de Nisa.
Nisa la bella, la que
tiraniza
tantos imperios, y con
arco corvo
vence el estorbo del
amor, y vence
tantos amantes.
Desde la falda de la
gran Citeres
vine al amparo de mi
gran poeta;
él me respeta, pero
yo, ministra,
dueño le llamo. (…)
Otras rimas:
Luego se enciende con
amante llama
todo mi pecho del amor
tocado,
cual en verano trigo
que se prende
y arde sonando.
(Juan Meléndez Valdés)
Tú aquí en regiones
ignoradas giras
serpiente nacarada
bajo un cielo
palio de lumbre por do
tiende el vuelo
la garza colosal.
(Ricardo José
Bustamante)
COMO SELLAMA LA ESTROFA DE 16 VERSOS PORFAVOR ALGUIEN AYUDEME..
ResponderEliminarDECA HEXASILABO...........ese es al nombre lamento no haber leido tu pregunta en su moménto para aclarartela.
Eliminarsaludos
Hola, Patty:
EliminarEn realidad decahexasilabo es el nombre del VERSO de dieciseis silabas; NO a la ESTROFA.
Saludos cordiales.
Hola, Anónimo...!
ResponderEliminarAnte todo, te suplico me perdones, porque recién ahora veo tu mensaje.
Por empezar, y aunque presumo que ya es tarde, te cuento que no hay un nombre específico para una estrofa de 16 versos, toda vez que hasta el momento no se ha impuesto ninguna como estrofa, o deba llamarse así.
La poesía castellana llega hasta los trece versos, y en adelante, cualquier estrofa queda sujeta al arbitrio del poeta que la escriba.
Ahora, debes fijarte si la estrofa está compuesta por versos de igual medida, o bien por una combinación de endecasílabos y heptasílabos, siendo ésta una forma alirada, y, si sus dos versos finales constituyen un pareado, entonces estamos en presencia de una estancia o estanza.
Si por el contrario, es uniforme, entonces es una estrofa de 16 versos escrita por el autor por única vez o bien para expresarse mejor.
Como te digo, hasta el presente no hay nombres específicos para las estrofas conformadas por más de 13 versos.
Sé que es tarde, y te pido disculpas.
Sinceramente.
bien hecho
ResponderEliminarGracias, Feder...!
ResponderEliminarPlacer darte mi saludo cordial.
Cantaré de mi pecho
ResponderEliminartambién las sombras frías,
del ardor desaladas
que tanto alumbra la memoria mía.
………………..
Me Encanto§
Ya que de poesía se trata, os recomiendo LOS VERSOS DEL CAPITÁN de Pablo Neruda:
ResponderEliminar...de pronto
mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios, has crecido,
suben tus hombros como dos colinas,
tus pechos se pasean por mi pecho,
mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada
línea de luna nueva que tiene tu cintura:
en el amor como agua de mar te has desatado:
mido apenas los ojos más extensos del cielo
y me inclino a tu boca para besar la tierra.
esto es para anonimo:me gusta tu nombre me llo presentas dilo dos veses que viene el altar tu 1 comunion vas a estar que dios te vendija al altar tu familia te sorprende con la comunion despues de ase largo me gusta tu color .atte:natalia vargas
ResponderEliminar