viernes, 23 de octubre de 2009

ESTROFAS DE SIETE VERSOS

LA SEPTILLA

Se compone de siete versos de arte menor que riman al arbitrio del poeta.

¡Oh niña, quién tuviera
tu duro corazón
y en la sutil manera
de Benvenuto hiciera
con íntima fruición
un símbolo que fuera
tu propio corazón!
(Fabio Fiallo)


ESTROFA TROVADORESCA

Antigua forma que constaba de una redondilla y un tercetillo final, ligados de varios modos por las rimas.
Veamos este ejemplo cuyo esquema es abbacca.

Si tan hermosa esperanza
se ha de perder aquel día
que os goce, Constanza mía,
nunca Dios quiera, Constanza,
que yo vea
lo que mi alma desea
con tan dañosa mudanza.
(Baltasar de Alcázar)


Amado Nervo, tomando este modelo antiguo, lo redujo a dos rimas y finalizando en agudos los versos segundo, cuarto y séptimo: ab’ab’aab’

Queda, en iglesia vetusta,
en que el eco, al resonar
en las bóvedas, asusta,
una cripta secular,
donde duerme en paz la augusta
infanta que cerró, adusta,
sus oídos al cantar.


El trovador Macías escribió una de sus poesías utilizando  el esquema ababcdc, el que será empleado por Fernando González, aunque levemente modificado:

Llévate mi pensamiento,
velero que vas al mar,
y líbrame del tormento
de pensar.
De pensar y de vivir,
velero que a la mar llevan
aguas del Guadalquivir.


Modificación también sufre el esquema abbacca cuando Luis Rosales Camacho cambia ligeramente el tercetillo: abbaacc

Deja en su sueño el ganado
que nube cándida fue,
pastor que sientes el pie
al son del gozo bailado;
si el cielo está deshojado
sobre el heno bienhechor
¿Cómo no venís, pastor?


LA SÉPTIMA, SEPTINA O SEPTETO

Es una estrofa de arte mayor cuyo esquema rimático es consonante y a gusto del poeta, pero teniéndose en cuenta que no pueden ir rimados tres versos seguidos.
Fórmulas: ABCBDED, ABCBDEB, ABABCBC, ABCCBAC, ABCBDDC, etc.

Yo siento ahora que en mi ser se agita
grandiosa inspiración, cual fuego hirviente
que se resuelve en el profundo seno
de combusto volcán, y rudamente
a las rocas conmueve. Se levanta
y se eleva mi ardiente fantasía
en alas de lo ideal y mi voz canta.
(Rubén Darío)

Cada vez que una mano se me ofrece
tiemblo de sombras, a su luz me entrego
y su luz una espiga en mi alma acrece;
casi de ausencia perseguido y ciego,
abro mi mano y tiendo hacia esa mano
leve la espiga. Luego, qué sosiego,
alas la espiga tiene en cada grano.
(Antonio Carvajal)

En tanto, en las rodillas cansadas de la abuela
con movimiento rítmico se balancea el niño,
y entrambos agitados y trémulos están...
La abuela le sonríe con maternal cariño,
mas cruza por su espíritu como un temor extraño,
por lo que en el futuro, de angustia y desengaño,
los días ignorados del nieto guardarán...
(José Asunción Silva)


LA PAVANA

Consta de cuatro versos de arte mayor (dodecasílabos por lo general) que riman en consonante ABAB, más tres versos monorrimos de extensión fluctuante entre ocho o más sílabas, (nueve, diez, once o más).
Se destinaba al canto, y los últimos ejemplos datan del siglo XVI.

¡Oh clara centella de fuego de amor,
soberana gracia, hermosura fuerte
que infundes tus rayos con tanto furor
que con sola tu vista condenas a muerte!
¡Triste, que vivo
con dolor esquivo
que por quereros, yo recibo!
(Anónimo)


LA SEGUIDILLA COMPUESTA, CON ESTRIBILLO O CON BORDÓN

Llamada también TONADILLA, combina heptasílabos y pentasílabos con rima asonante, según el esquema 7a–5b–7c–5b–5d–7e–5d.
Es una estrofa propia de la lírica popular tradicional:

Fingiendo realidades
con sombra vana
delante del Deseo
va la Esperanza.
Y sus mentiras
como el Fénix renacen
de sus cenizas.
(Gustavo A. Bécquer)

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
(Miguel Hernández)


Aunque la rima tradicional de la seguidilla es la asonante, en todo tiempo se ha admitido también la consonante:

Un oficial muy fino
me dijo un día
que si yo no lo amaba
se moriría.
Pero es lo cierto
que yo no lo he querido
y él no se ha muerto.
(Cantos populares)


Como SEPTETO ALIRADO veamos este ejemplo de Francisco de Medrano:

Tú escribes, otro Píndaro, otro Omero,
aquellos, a deidades celestiales
o héroes milagrosos
que en pacífica toga o en acero
sangriento, ya prudente, ya espantosos,
tus inmortales versos
con hechos merecieron glorïosos.








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