miércoles, 25 de noviembre de 2009

LA BALADA

Es una forma fija del lirismo cortesano del final de la Edad Media, que aparece en el siglo XIV. La poesía es entonces disociada de la música, pero la musicalidad es creada en la escritura misma del poema. En efecto, la balada tiene la particularidad de repetir un mismo verso, estribillo, al final de cada tres estrofas. Está constituida por octosílabos y las rimas están cruzadas.

En la antigua poesía francesa, la balada es una forma poética que por lo general abarca tres estrofas de ocho versos con una estrofa final de cuatro versos, a manera de conclusión, llamada envoi (envío), que incluye una dedicatoria personal a una persona importante o a un ser personificado. Con algunas variaciones, los versos de cada una de las tres estrofas iniciales responden al esquema ababbcbc*; los de la estrofa final, al siguiente: bcbc* (donde el verso señalado con asterisco indica que éste se repite íntegramente).


¡SOIS MI GRAN AMOR…!
Luis Estoico

No me seáis querellosa
sabiendo que bien os quiero,
el tino cobrad, mi rosa,
pues me afligís por entero.
Jamás este caballero
os causaría dolor,
ni siquiera el más ligero
¡porque sois mi gran amor!

Y si os han dicho otra cosa
parad mientes, mi lucero,
que la gente es envidiosa
y existe tanto embustero.
Vos sabéis que yo prefiero
hablar todo y sin temor,
nunca os hiciera algo fiero
¡porque sois mi gran amor!

Pues sin tiento y licenciosa
y a veces sin asidero
la gente habla por ociosa,
por pasar el día entero.
Amada mía, os reitero:
soy vuestro fiel amador,
que por vos existo y muero
¡porque sois mi gran amor!


Envío

Señora: de una que quiero
ayer defendí el honor,
pero erais vos, mi lucero,
¡porque sois mi gran amor!



Originalmente escrita para ser acompañada por música, el origen de la balada parece remontarse a las fuentes medievales italianas y provenzales. La forma se elaboró por primera vez en la obra del poeta y compositor francés del siglo XIV Guillaume de Machaut (1300-77), y los ejemplos mejor conocidos pertenecen a poetas franceses del mismo siglo y del siguiente, sobre todo François Villon y Charles  D’Orleans.

Según los países, las baladas adoptan distintas formas de versificación y hasta nombres diferentes. Las baladas inglesas y estadounidenses, por ejemplo, siempre se ajustan a la rima y están divididas en estrofas. Las baladas rusas (byliny) no tienen rima, ni se organizan en estrofas.
Los viser daneses tienen rima asonante sólo en los versos pares y se disponen en estrofas.

La difusión de las baladas estuvo a cargo de cantantes y músicos profesionales que se ocupaban de entretener a nobles, ricos burgueses o clérigos. Pero su popularidad se extendía también entre estamentos más humildes. Ésa fue la función de los juglares que, en el caso de España, permitió compartir historias de amor, hazañas heroicas y hasta noticias más o menos contemporáneas. El oficio de los juglares (su mester) llegó a generar la tendencia poética conocida como mester de juglaría. La balada, modernamente, se asocia en el ámbito de habla hispana con formas de la canción popular (seguramente por influjo de las folk ballads inglesas).

Una escritora y cantante como la argentina María Elena Walsh es autora de una serie de poemas llamada “Baladas con ángel”. Una de ellas, la “Verídica balada de la flor de madera”, está compuesta por ocho estrofas de seis versos, los cuatro primeros eneasílabos y los dos últimos endecasílabos, que actúan a manera de envío ó tornada. Los endecasílabos finales se repiten en todas las estrofas menos en la última. Valga como ejemplo el comienzo de este poema:

Ella volvía alegremente
de las tempranas arboledas,
con una paloma en los ojos
y con una flor de madera.
Ella volvía tan alegremente
del amor nuevo y de la primavera.




Balada
Gabriela Mistral

Él pasó con otra;
yo le vi pasar.
Siempre dulce el viento
y el camino en paz.
¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!

Él va amando a otra
por la tierra en flor.
Ha abierto el espino;
pasa una canción.
¡Y él va amando a otra
por la tierra en flor!

El besó a la otra
a orillas del mar;
resbaló en las olas
la luna de azahar.
¡Y no untó mi sangre
la extensión del mar!

El irá con otra
por la eternidad.
Habrá cielos dulces.
(Dios quiera callar.)
¡Y él irá con otra
por la eternidad!



Balada del agua del mar
Federico García Lorca

El mar
sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,
labios de cielo.

—¿Qué vendes, oh joven turbia
con los senos al aire?

—Vendo, señor, el agua
de los mares.

—¿Qué llevas, oh negro joven,
mezclado con tu sangre?

—Llevo, señor, el agua
de los mares.

—Esas lágrimas salobres
¿de dónde vienen, madre?

—Lloro, señor, el agua
de los mares.

—Corazón, y esta amargura
seria, ¿de dónde nace?

—¡Amarga mucho el agua
de los mares!

El mar
sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,
labios de cielo.




Balada de la flor de la jara
Juan Ramón Jiménez

Ponte de blanco, Blanca, para
ver en el monte la flor de la jara.

Flor de la jara, que hoy floreces
blanca, estrellada de carmín,
a la mañana, ¡cuántas veces
te he recordado en mi jardín!

Ponte de blanco, Blanca, para
ver en el monte la flor de la jara.

¡Eras la gracia y la armonía,
eras la paz y la canción,
lo que llenaba de alegría
la soledad del corazón!

Ponte de blanco, Blanca, para
ver en el monte la flor de la jara.

Hoy que apareces, Blanca, para
llevarme al cielo que perdí,
¡oh, Blanca! ¡oh, luz, flor de la jara!
¡di que eres toda para mí!

Ponte de blanco, Blanca, para
ver en el monte la flor de la jara.



 

2 comentarios:

  1. son poemas realmente hermosas q llegan al corazon pero solo a las personas q logran entenderlas

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  2. Me encantaron están muy buenas :D

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